Más voluntad y menos números

Un documento compartido la semana pasada y difundido en varios medios de información, que esperamos haya sido material de trabajo, ilustra con brevedad y precisión un montón de elementos que si las autoridades mexicanas se toman la molestia de estudiar y compartirlo profusamente, se verá el problema de la pandemia del COVID-19 desde una perspectiva más halagüeña.

El documento, en una arriesgada síntesis, nos obsequia información para leer con todo detenimiento. La autoría del texto es del Centro de Ciencias de la Complejidad (C3) de la Universidad Nacional Autónoma de México, el Centro que ya habrá oportunidad de hablar de él, trabaja, entre otras cosas, desde una perspectiva interdisciplinaria en problemas que afectan drásticamente a la sociedad mexicana tales como: cambio climático, regeneración de ecosistemas, obesidad y diabetes, movilidad y transporte, propagación de epidemias y corrupción social, por mencionar sólo algunos ejemplos; en este marco; el COVID-19 que es también, un problema complejo que está afectando drásticamente a la sociedad mexicana.

En contexto el C3 observa el documento de marras, que la pandemia provocada por este virus no es sólo un problema médico o biológico, sino también social, económico, cultural y político. Un problema que ha trastocado prácticamente todos los aspectos estructurales y dinámicos de nuestra sociedad.

El C3 se pregunta: después de 606 mil 36 contagios y más de 65 mil muertes es “claro que en México no se están implementando las acciones adecuadas para contener la propagación de la epidemia, lo cual nos lleva inevitablemente a preguntarnos: ¿qué estamos haciendo mal? ¿Por qué México se ha convertido en uno de los países con mayor tasa de crecimiento de esta enfermedad y el tercero en defunciones? ¿Qué podemos hacer para cambiar esta tendencia?”

El Centro de Ciencias de la Complejidad aventura de manera relevante, seis puntos que explica con precisión como fundamentales para atacar el COVID-19: 1) Uso de cubreboca; 2) Adaptarse a los nuevos conocimientos; 3) Cambiar el esquema de pruebas de detección; 4) Mejorar los sistemas de conteo de infecciones y muertes por coronavirus; 5) Considerar la movilidad entre regiones; y 6) La estrategia gubernamental debería estar enfocada hacia prevenir contagios.

Por supuesto que en el documento original se agotan los argumentos de porque enunciar esos seis puntos, una prueba de éstos en el tema del uso del cubreboca  apunta: …” existen ya numerosos estudios científicos que muestran que el uso adecuado del cubrebocas, aunado a las medidas de sana distancia y evitar reuniones de personas en espacios cerrados, puede reducir la probabilidad de contagio enormemente (en más de un 90%)”.

Lo que parece verdad de Perogrullo dice El C3: “Nadie tiene aún la solución definitiva a este problema complejo, pero tal solución se encontrará sólo en la medida en que los líderes gubernamentales y la sociedad en general incorporen el nuevo conocimiento científico para tomar decisiones, reconociendo que las afirmaciones hechas ayer pueden cambiar mañana debido a que nos enfrentamos a un problema complejo cuyo estudio genera nuevos resultados día con día.”

 

Otro punto que parece resuelto para quienes día con día nos recetan información numérica plana, sin tomarse la molestia de como deviene esa información, el C3 señala: “Es necesario incrementar significativamente el número de pruebas e implementar un enfoque dirigido a los superpropagadores y a las personas asintomáticas, como lo demuestran numerosos modelos matemáticos y computacionales de propagación de epidemias en redes heterogéneas. Esto sólo se puede llevar a cabo aumentando significativamente el número de pruebas y replanteando la estrategia para aplicarlas.”

Contar con material calificado da pie a cuestionar afirmaciones que se daban por aceptadas, pero no era tal y así lo apunta el C3: “Los esfuerzos tanto del gobierno como de la sociedad deben estar encaminados a detener la propagación de la pandemia y no enfocarse principalmente a la ocupación hospitalaria.”

En definitiva, contar con material informativo de calidad derivado del método científico por profesionales especializados, coadyuva a que cada quien tome en sus manos parte de la responsabilidad de lo que está pasando en esta crisis sanitaria por la que atraviesa el país y que ha traído como consecuencia una crisis sin igual en lo económico; en este contexto el Centro de Ciencias de la Complejidad comentó: …Detener la propagación del coronavirus en México es responsabilidad de todos los mexicanos y cada persona debe contribuir con su parte. La comunidad científica tanto mexicana como internacional está haciendo su mejor esfuerzo para lograrlo y la información obtenida día con día en los laboratorios, centros e institutos de investigación debe propagarse de manera eficaz y veraz a toda la sociedad. Proyecciones estadísticas basadas en algoritmos genéticos (alimentados con los datos oficiales) muestran con claridad que actualmente en México estamos en la etapa de mayor número de contagios. Decir que la pandemia en México se está controlando, o que la curva se está aplanando, o que ya pasamos lo peor, no solamente es mentira sino una irresponsabilidad mayúscula.

Nos han recetado desde hace más de cinco meses, información numérica y gráficas que dicen algo totalmente contrario a lo que explican, muy pocos son los que quedan satisfechos con ese material numérico, cuando lo que se necesita son muestras de voluntad de que se quiere resolver el problema y voluntad para aceptar que su verdad no necesariamente  es la verdad científica, de tal manera que urge más voluntad por resolver los problemas que números.